La política francesa vive un momento de incertidumbre tras la prohibición de Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional (RN), de postularse a cargos públicos por cinco años, una decisión dictada por el tribunal de París el 31 de marzo como parte de un caso de malversación de fondos europeos. Este fallo, que sacude a uno de los partidos de derecha más influyentes de Europa, se suma a una serie de intervenciones judiciales recientes en el continente que han alterado procesos electorales, desde Rumania hasta Austria, desatando debates sobre el equilibrio entre la justicia y la democracia.
Orígenes del caso contra Marine Le Pen
La prohibición de Marine Le Pen para postularse a cargos públicos en Francia se gestó a partir de una investigación iniciada en 2017 por el Parlamento Europeo, que detectó irregularidades en los contratos de asistentes parlamentarios del entonces Frente Nacional, hoy Agrupación Nacional (RN).
Según la fiscalía francesa, entre 2004 y 2016, se desviaron más de 4 millones de euros de fondos europeos destinados a estos asistentes para financiar actividades del partido, contraviniendo las normativas de la Unión Europea. La pesquisa apuntó a Le Pen, líder del partido y eurodiputada en ese periodo, como conocedora y participante en este esquema.
En noviembre de 2023, el caso llegó a juicio, involucrando a Le Pen y otros 24 miembros de RN, entre ellos ex eurodiputados y colaboradores. La fiscalía pidió inicialmente una pena de prisión, una multa de 300.000 euros y cinco años de inhabilitación para cargos públicos.
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Fallo del tribunal de París del 31 de marzo de 2025
El 31 de marzo de 2025, el tribunal de París declaró a Marine Le Pen culpable de malversación de fondos públicos, imponiéndole una condena de cuatro años de prisión —dos en suspenso y dos potencialmente bajo arresto domiciliario con brazalete electrónico—, una multa de 100.000 euros y, lo más relevante, una prohibición de cinco años para ocupar cargos públicos con ejecución inmediata.
Esta medida, conocida como “inhabilitación con ejecución provisional”, fue justificada por los jueces como necesaria para evitar que una persona condenada participe en elecciones, como las presidenciales de 2027, argumentando que sería “antidemocrático” permitirlo. La sentencia, leída por la jueza Benedicte de Perthuis en ausencia de Le Pen, quien abandonó la sala antes del anuncio, también impuso al RN una multa de 2 millones de euros, con 1 millón de pago inmediato.

Respuesta de Le Pen y anuncio de apelación
La reacción de Le Pen fue inmediata. En una entrevista con TF1 el mismo 31 de marzo, calificó el fallo como una “persecución política” y un “escándalo democrático”, afirmando: “Si esto no es una decisión política, no sé qué es. El sistema judicial sacó la bomba nuclear porque estamos a punto de ganar las elecciones”.
Anunció su intención de apelar “lo antes posible”, insistiendo en su inocencia y en su compromiso con los “millones de franceses” que la apoyan. Su abogado confirmó la presentación de una apelación, aunque la inhabilitación seguirá vigente durante el proceso. Jordan Bardella, presidente de RN, expresó en X: “No solo Marine Le Pen ha sido condenada injustamente; es la democracia francesa la que ha sido ejecutada”, reflejando el malestar del partido.
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Repercusiones políticas en Francia y Europa
El fallo del 31 de marzo alteró el panorama político francés, donde Le Pen, de 56 años, había consolidado su posición como líder opositora tras quedar segunda en las presidenciales de 2017 y 2022. Una encuesta de Le Figaro en 2024 mostraba que el 42% de los franceses la veía como candidata en 2027, pero su inhabilitación la excluye de esa contienda salvo que la apelación prospere.
En Europa, el caso generó reacciones diversas: Viktor Orbán, primer ministro húngaro, tuiteó “Je suis Marine!”, mientras el Kremlin lo tildó de “violación de normas democráticas”. Donald Trump comparó el caso con sus propios problemas legales, y el legislador alemán Juergen Hardt lo celebró como una “advertencia” contra el mal uso de fondos europeos. La atención en RN se centra ahora en Bardella, de 29 años, como posible sucesor, aunque su falta de experiencia podría debilitar al partido.

Situación al 5 de abril de 2025
Al 5 de abril de 2025, la inhabilitación de Le Pen sigue en pie, respaldada por el Consejo Constitucional el 28 de marzo, que validó la ejecución provisional. Aunque conserva su escaño en la Asamblea Nacional, no puede postularse a elecciones durante cinco años.
Su equipo legal prepara la apelación, un proceso que podría prolongarse, mientras el RN enfrenta tensiones internas sobre su liderazgo futuro. Analistas de la BBC señalan que el partido deberá decidir pronto quién reemplazará a Le Pen en 2027, un desafío ante el creciente apoyo electoral de la derecha en Francia.
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Interferencias judiciales en otros países europeos
El caso de Le Pen no es aislado en Europa, donde los tribunales han influido en procesos electorales recientes. En Rumania, el 24 de noviembre de 2024, las autoridades anularon la victoria presidencial de Calin Georgescu, un candidato nacionalista, tras alegar “exposición masiva” en TikTok sin etiquetado como contenido político, en un proceso que la Comisión Europea investiga por posible interferencia rusa bajo el Digital Services Act, según Le Monde.
En Alemania, en enero de 2025, se propuso ilegalizar el partido Alternativa para Alemania (AfD) por su radicalización, aunque la medida no prosperó aún, según Pew Research.
En Austria, tras las elecciones de septiembre de 2024, donde el Partido de la Libertad (FPÖ) obtuvo el 29% de los votos, los tribunales revisaron denuncias de financiación irregular, sin resolución definitiva al 5 de abril de 2025, reportó el Council on Foreign Relations.
Estos casos reflejan una tendencia de intervención judicial que afecta a partidos populistas y nacionalistas, generando debates sobre la protección de la democracia frente a la percepción de censura política.