Sabemos que un Sol tiene valor porque nos permite comprar bienes y servicios. Sin embargo, esta capacidad de compra puede variar a través del tiempo. Si echamos un vistazo al pasado peruano en los años 80, nos daremos cuenta de la gran huella que dejó la inflación en ese momento, y de lo mucho que nos costó recuperarnos. Sin duda, el manejo poco responsable de esta variable económica puede causar efectos aterradores.

¿Qué es la inflación?
Es el incremento en el nivel general de los precios de bienes y servicios. Este cambio que expresa cuánto más caro se vuelve adquirir el producto, o servicio deseado, se mide con la tasa de inflación. Veamos un ejemplo: si la tasa de inflación fue de 5% anual en el último año, entonces, los bienes y servicios que hace un año costaban S/.100 hoy cuestan S/.105.
Generalmente, se calcula la inflación sobre la base de un índice de precios. En el Perú, el más usado es el índice de precios al consumidor (IPC), el cual mide la cantidad necesaria de soles para adquirir una típica canasta básica de bienes y servicios. La tasa de inflación es medida a través del porcentaje de incremento del IPC de un periodo a otro (mensual, anual, etc.). Por ejemplo, si el IPC al final del año 2003 fue de 100 y, luego de un año, el IPC fue igual a 108, la tasa de inflación anual entre los años 2003 y 2004 fue de 8% ((108 – 100)/100).
¿Quién controla la inflación?
En nuestro país, es el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) quien, como entidad autónoma, tiene como fin preservar la estabilidad monetaria.
Para mantener los precios estables, el Banco Central debe mantener un estricto control sobre la oferta de dinero. Para ello, está facultado de utilizar diversas herramientas de política monetaria que lo ayuden a lograr su objetivo, como las operaciones de mercado abierto. Dicha operación de mercado abierto consiste en la inyección o esterilización de la masa monetaria, esto se traduce en aumentar o disminuir la cantidad de dinero disponible en la economía, respectivamente. Así como la ley de la oferta y la demanda afecta el valor de los bienes y servicios en el mercado, el dinero también se ve afectado por ella.
El seguimiento responsable del comportamiento del dinero en el mercado garantiza el crecimiento del país al fomentar la inversión, el ahorro y el consumo, lo cual deriva en una mayor actividad económica. Para preservar la estabilidad monetaria el BCR ancla las expectativas de inflación en un rango meta. Este año, el BCR estableció una meta de entre 1% y 3%.
¿Cómo ha estado manejando el BCR la inflación en el Perú?
Los siguientes gráficos muestran la evolución del IPC de los últimos 10 años, así como la comparación con la crisis inflacionaria vivida en Perú durante los últimos años de la década de los 80:


Los gráficos presentados muestran la variación porcentual del IPC a lo largo del tiempo. Podemos observar que en 1990 esta fue de 7649.6%, cifra que sin duda dejó estragos en las economías familiares de la época y es muchísimo mayor al 1.4% de variación presentado en el año 2017. Por otro lado, y de manera general, durante los últimos años la inflación se ha mantenido estable.
La inflación necesita ser controlada para que un país se mantenga estable económicamente. Descuidar su evolución tiene efectos significativos sobre la economía en general; así como en la variable riesgo país, la cual influye en la inversión extranjera. Las manifestaciones de su comportamiento sin control han sido evidenciadas en el Perú durante los años 80, e incluso en la actualidad en países como Venezuela.